Y la primavera va siguiendo su curso, abandonado el mes más cruel de Eliot, y metiendo ya los pies en el mayo que se nos convertirá en la certeza del verano con rapidez y eficacia, en esa dinámica de días, semanas y meses a la carrera que se nos lleva la vida entre anhelos y esfuerzos. La temperatura se ha suavizado, el sol remolonea en alféizares y terrazas, y hay quien, en la recompensa de sus rayos, olvida el sacrificio de ese invierno largo, intempestivo, que para otros amenaza con hacerse eterno. Así somos, puro presente, un olvido sistemático y sabio, la conciencia de que es imposible retenerlo todo en la memoria; que tampoco sería sano consagrarse al dato añejo, superado, encadenarse a lo pasado y convertirlo, en la estupidez de su reiteración, en un muro imposible de franquear.
La estación optimista es una realidad, y yo me marché a vivirla en Sevilla, recuperando las sensaciones de esa ciudad hermosa y de sus gentes amables, que tan bien han tratado a mis obras; en esta ocasión volvieron a arropar con su cariño la presentación de 'Duelos'. Por sus calles sentí la verdad de este tiempo y pensé que valía la pena aferrarse a él, ser ese presente único y feliz, abandonarse a la risa y la despreocupación como si fueran el territorio al que uno ha pertenecido desde siempre. A esa decisión me condujo además la generosidad de los compañeros del Diario de Sevilla, que acunaron a mi libro entre sus brazos, aunque también para ello me dieran un pequeño empujoncito para arrimarme a la cuarentena ;)
Los días pasan y el trabajo literario sigue adelante, sistemático, paciente, con un punto de fe en lo artesanal, sin conceder espacio ni tiempo a las dudas o el resultadismo; sólo voluntad y afán de superación, compromiso con la obra y apuesta por la belleza. Un universo de sensaciones que, desde hace un par de días, se mece al ritmo de esta deliciosa versión de 1999.
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jueves, 1 de mayo de 2014
miércoles, 23 de abril de 2014
Celebrad al libro en García Márquez
Tenía pensado un post para hoy desde hace varias jornadas, ésta es la semana más sencilla para eso de todo el año: apenas se necesita un poco de fondo de armario, ciertos tópicos no necesariamente originales sobre la literatura y algo de buenismo proselitista; e iba a salir bien, porque yo amo los libros y la sinceridad siempre se le transparenta a los autores en sus textos, y también gracias a vuestra disposición a celebrar una fecha tan señalada: el Día del Libro, la gran fiesta de Sant Jordi, la conmemoración de los dos autores más inmortales de la historia universal de este género -Shakespeare y Cervantes, quiénes si no-. Total, que en esas me andaba cuando las noticias nos azotaron con la muerte de Gabriel García Márquez, probablemente (y que Borges y su legión me perdonen) el tercero imprescindible para esa dupla, tal vez con necesidad de foto finish en calidad literaria (que probablemente tampoco), sin duda alguna en capacidad de influencia y globalización de la letras.
En los últimos días ya se ha dicho casi todo del genio de Aracataca. Y en esa aproximación al absoluto también caben los excesos, las imprecisiones, los tópicos, e incluso las tonterías, que nos los han repartido a paladas; su indudable talla de autor no ha dejado indiferente a nadie. Y no es mi intención repetirme sobre la magia de Cien años de soledad, porque incluso desde mi devoción por esa obra, no es mi preferida de entre las suyas, ni quizás la mejor: en Crónica de una muerte anunciada, sin ir más lejos, hay un dominio de la técnica y el lenguaje tan prodigiosos como pocas veces se ha visto. Gabo -también este diminutivo de su preferencia parece molestar a los más críticos- lo ha sido todo en la literatura: autor de obras inmortales, creador de estilo y tendencias, dinamizador de la cultura y el lenguaje latinoamericanos, periodista de raza, hombre de cultura, humanista de presencia global, generoso con sus coetáneos, un escritor irrepetible, ese gigante que, por tenerlo tan cerca, todavía algunos no saben situar en el lugar de la Historia en el que ya se asienta.
Ahora llevaba años sin escribir, la salud, la memoria o cualquier tipo de agotamiento propio de su vejez se lo habían llevado de la mesa de trabajo; hay quien consideraba su silencio un preámbulo de su desaparición, para mí, no obstante, el latido en el cuerpo del mito mantiene siempre la esperanza de un texto nuevo, el calor protector de su inmensa sabiduría. En esta hora sí para siempre, su cerebro se ha apagado y con él se marcha una voz que, en medio de esta honda negrura, ejercía de faro tranquilizador; nos deja, en cualquier caso, Macondo, a los Buendía, el Coronel y tantos otros, un océano de horas de felicidad lectora. Por eso, en este 23 de abril, Día del Libro, es de justicia que celebremos a García Márquez, leyéndole o teniendo un recuerdo hacia él, que tanto ha hecho por los libros en el último medio siglo; yo lo hago desde este rincón que le debe buena parte de su vocación y su esencia, mientras reservo mis fuerzas para dedicarle el festejo definitivo de la presentación de 'Duelos' en La Mercería de Sevilla el próximo viernes.
Lo dicho, Maestro, buen viaje hacia la eternidad y muchas gracias.
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En los últimos días ya se ha dicho casi todo del genio de Aracataca. Y en esa aproximación al absoluto también caben los excesos, las imprecisiones, los tópicos, e incluso las tonterías, que nos los han repartido a paladas; su indudable talla de autor no ha dejado indiferente a nadie. Y no es mi intención repetirme sobre la magia de Cien años de soledad, porque incluso desde mi devoción por esa obra, no es mi preferida de entre las suyas, ni quizás la mejor: en Crónica de una muerte anunciada, sin ir más lejos, hay un dominio de la técnica y el lenguaje tan prodigiosos como pocas veces se ha visto. Gabo -también este diminutivo de su preferencia parece molestar a los más críticos- lo ha sido todo en la literatura: autor de obras inmortales, creador de estilo y tendencias, dinamizador de la cultura y el lenguaje latinoamericanos, periodista de raza, hombre de cultura, humanista de presencia global, generoso con sus coetáneos, un escritor irrepetible, ese gigante que, por tenerlo tan cerca, todavía algunos no saben situar en el lugar de la Historia en el que ya se asienta.
Ahora llevaba años sin escribir, la salud, la memoria o cualquier tipo de agotamiento propio de su vejez se lo habían llevado de la mesa de trabajo; hay quien consideraba su silencio un preámbulo de su desaparición, para mí, no obstante, el latido en el cuerpo del mito mantiene siempre la esperanza de un texto nuevo, el calor protector de su inmensa sabiduría. En esta hora sí para siempre, su cerebro se ha apagado y con él se marcha una voz que, en medio de esta honda negrura, ejercía de faro tranquilizador; nos deja, en cualquier caso, Macondo, a los Buendía, el Coronel y tantos otros, un océano de horas de felicidad lectora. Por eso, en este 23 de abril, Día del Libro, es de justicia que celebremos a García Márquez, leyéndole o teniendo un recuerdo hacia él, que tanto ha hecho por los libros en el último medio siglo; yo lo hago desde este rincón que le debe buena parte de su vocación y su esencia, mientras reservo mis fuerzas para dedicarle el festejo definitivo de la presentación de 'Duelos' en La Mercería de Sevilla el próximo viernes.
Lo dicho, Maestro, buen viaje hacia la eternidad y muchas gracias.
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jueves, 10 de abril de 2014
Abril nos llevará a Sevilla
El día del libro, tan importante en la génesis de 'Duelos', se acerca vertiginosamente; en apenas dos semanas, la gente se echará a las Ramblas de Barcelona a festejar la cultura y a centenares de avenidas en España para rendir pleitesía a uno de los elementos más importantes -quizás el que más por encima de cualquier invento tecnológico- en la evolución de la Humanidad. Yo esta vez no festejaré a Sant Jordi en la capital catalana, sino que reservaré mis energías para compartir mis experiencias en la presentación de 'Duelos' que tendrá lugar dos días después, el viernes 25, en Sevilla. Regresar a la ciudad hispalense es un motivo de satisfacción, ya que en ella la segunda edición de 'Devuélveme a las once menos cuarto' tuvo una gran acogida de público, medios de comunicación y ventas. Será en abril, en esta ocasión, con el apadrinamiento del periodista Juan Jiménez, y en el mismo lugar donde tuvo lugar mi primera comparecencia como escritor en esta ciudad, el café cultural La Mercería, un espacio al que ya me une una relación especial, de agradecimiento y pertenencia. ¿Nos acompañáis en ese abril de sol, azahar y casi Feria en Sevilla?
Y mientras llega esa cita, 'Duelos' sigue recibiendo el cariño de los lectores y los medios de comunicación; el último en sumarse a la familia de quienes ya se han interesado por las vidas de Olafur, Aleah, Adzhed y demás compañeros es el periodista Juan Ramón Lucas. Gracias a él por su generosidad de lector y su magisterio profesional.
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Y mientras llega esa cita, 'Duelos' sigue recibiendo el cariño de los lectores y los medios de comunicación; el último en sumarse a la familia de quienes ya se han interesado por las vidas de Olafur, Aleah, Adzhed y demás compañeros es el periodista Juan Ramón Lucas. Gracias a él por su generosidad de lector y su magisterio profesional.
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jueves, 6 de febrero de 2014
La vida de un libro
A menudo, la gente de mi entorno -y de un modo especial quienes han llegado a él después de mis publicaciones- me pregunta por el proceso de gestación de un libro. En todos -también está en mí con otros artistas, sean escritores, músicos o escultores- genera una expectación deslumbrada cómo sucede su advenimiento: de dónde surgió la idea, cuándo, la motivó alguien, es biográfico, cómo te ganas a la musas... las preguntas se acumulan, y para muchas de ellas ni siquiera el autor tiene una respuesta concluyente. En ocasiones el proceso es hermético incluso para quien está poseído por él; apenas te conviertes, en esos casos, en el catalizador de algo que sucede en algún lugar de tu subconsciente, un impulso de energía que te utiliza como vehículo transmisor de un fenómeno más grande y hermoso. Pero es normal que despierte curiosidad, como digo, también yo persigo los mecanismos y motores que ponen en marcha a otros.
Pocos se preguntan, no obstante, qué sucede en la vida de un libro; y no me refiero a su gestación, sino a todo aquello que tiene lugar cuando está impreso y es un tomo independiente de la voluntad de su creador. Ahí comienzan a jugar factores que escapan a tu voluntad y que dejan esa obra a merced de fuerzas desconocidas o incontroladas: los lectores, las librerías, los distribuidores, los medios de comunicación, los críticos y hasta el azar toman el protagonismo. El autor pasa en ese instante a una situación de debilidad, su libro (ahora hablo sólo de mi caso) se enfrentará al mundo sin su intermediación; no hay protección posible, ni tutelas que mitiguen los golpes, se dará la magia de la comunicación directa con el receptor; y funcionará o no. No hay más.
Y es entonces cuando vosotros, quienes parecéis -y quizás incluso lo sintáis- estar al otro lado del cristal, tomáis un protagonismo del que quizás no sois conscientes. Porque es en ese momento cuando el libro -así fue con 'Devuélveme a las once menos cuarto', así empieza a ser con 'Duelos'- está en vuestras manos, enteramente dependiente de vosotros, que decidiréis si os sumergís en su lectura, lo recomendáis, regaláis o promovéis en vuestros círculos de influencia; si le dais un lugar en vuestro mundo. Por eso, cuando uno recibe el cariño de un medio de comunicación como 'Ahora Zafra' - que cuenta con la fuerza incontestable de pertenecer al ámbito íntimo y estremecedor de mi vida personal y familiar-, y al mismo tiempo, el testimonio de una lectora que disfrutó el viaje y te escribe para contarte sus sensaciones, encareciéndote sólo en una dirección -que sigas escribiendo-, el círculo se cierra en una perfección difícil de expresar. Hoy ha sido un día de esos, y su consecuencia más directa es que mis dedos navegan las teclas de mi portátil sin dejar espacio al cansancio o la desidia. Muchas gracias por ello una vez más: os debo este impulso.
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Pocos se preguntan, no obstante, qué sucede en la vida de un libro; y no me refiero a su gestación, sino a todo aquello que tiene lugar cuando está impreso y es un tomo independiente de la voluntad de su creador. Ahí comienzan a jugar factores que escapan a tu voluntad y que dejan esa obra a merced de fuerzas desconocidas o incontroladas: los lectores, las librerías, los distribuidores, los medios de comunicación, los críticos y hasta el azar toman el protagonismo. El autor pasa en ese instante a una situación de debilidad, su libro (ahora hablo sólo de mi caso) se enfrentará al mundo sin su intermediación; no hay protección posible, ni tutelas que mitiguen los golpes, se dará la magia de la comunicación directa con el receptor; y funcionará o no. No hay más.
Y es entonces cuando vosotros, quienes parecéis -y quizás incluso lo sintáis- estar al otro lado del cristal, tomáis un protagonismo del que quizás no sois conscientes. Porque es en ese momento cuando el libro -así fue con 'Devuélveme a las once menos cuarto', así empieza a ser con 'Duelos'- está en vuestras manos, enteramente dependiente de vosotros, que decidiréis si os sumergís en su lectura, lo recomendáis, regaláis o promovéis en vuestros círculos de influencia; si le dais un lugar en vuestro mundo. Por eso, cuando uno recibe el cariño de un medio de comunicación como 'Ahora Zafra' - que cuenta con la fuerza incontestable de pertenecer al ámbito íntimo y estremecedor de mi vida personal y familiar-, y al mismo tiempo, el testimonio de una lectora que disfrutó el viaje y te escribe para contarte sus sensaciones, encareciéndote sólo en una dirección -que sigas escribiendo-, el círculo se cierra en una perfección difícil de expresar. Hoy ha sido un día de esos, y su consecuencia más directa es que mis dedos navegan las teclas de mi portátil sin dejar espacio al cansancio o la desidia. Muchas gracias por ello una vez más: os debo este impulso.
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miércoles, 18 de diciembre de 2013
La intervención en Madrid y reseña en Diez Minutos
Pasadas ya las presentaciones de Madrid y Zafra (con resúmenes disponibles en el Facebook de Duelos), el libro ha comenzado a hacer el camino para el que realmente fue concebido: solo, frente a los lectores que se adentrarán en sus páginas y ofrecerán el veredicto definitivo: si les gustó, consiguió implicarles u obtuvieron de él lecturas que puedan ayudarles en el tránsito de sus vidas. En el entretanto, algunos medios continúan reseñando la obra; en este caso se trata de la revista 'Diez Minutos'.
Y para los que se perdieron la llegada de Duelos y tienen interés en conocer las claves de la obra desveladas durante el acto en la Casa del Libro de la Gran Vía de Madrid, tenemos el vídeo con mi intervención, donde se desvelan algunas claves de la obra, así como ciertas curiosidades del proceso creativo de este libro.
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Y para los que se perdieron la llegada de Duelos y tienen interés en conocer las claves de la obra desveladas durante el acto en la Casa del Libro de la Gran Vía de Madrid, tenemos el vídeo con mi intervención, donde se desvelan algunas claves de la obra, así como ciertas curiosidades del proceso creativo de este libro.
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viernes, 13 de diciembre de 2013
En Periodista Digital y presentando en Zafra
Casi estamos presentando en Zafra (esta noche, 20 horas, en la Biblioteca Municipal) y nos encontramos con la agradable sorpresa de que los compañeros de Periodista Digital han reseñado Duelos. Que sirva para ir abriendo boca...
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miércoles, 27 de noviembre de 2013
Entrevista en Macondo a dos días de la presentación
A poco más de dos días para la presentación en Madrid de 'Duelos', empiezan a llegar algunas repercusiones del libro en los medios de comunicación. La primera de todas ha sido la entrevista que la escritora y periodista Esther Ginés me hizo para su blog 'Un día en Macondo'. En ese mágico lugar -de tan alta cuna literaria- empezamos a desgranar algunos de los temas, personajes y situaciones que los lectores os encontraréis en el libro a partir del próximo viernes, ¿nos acompañaréis en su primer acto público? Contamos con vuestro calor...
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miércoles, 20 de noviembre de 2013
Tenemos una cita en Casa del Libro
No os habréis olvidado de que tenemos una cita el próximo viernes 29, ¿verdad? Duelos y yo os esperaremos ese día en la Casa del Libro de la Gran Vía de Madrid, a las 19:30; con nosotros estará Nuria Marcos, que se encargará de mostrar algunas de las claves de este libro. Confío en que contaremos con el calor de muchos de vosotros (haced extensiva la invitación a quienes queráis y puedan estar interesados, la entrada es libre): la presentación de un título nuevo siempre es un momento único, lleno de emoción, pero también de inquietud y nervios; se precisa del calor de lectores amigos para que sus primeros pasos en el universo de las letras sean firmes, seguros, felices.
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martes, 30 de abril de 2013
En Diario de Sevilla y El Desmarque
La presentación de Sevilla tuvo lugar la semana pasada y fue un encuentro muy grato con amigos y nuevos lectores de "Devuélveme a las once menos cuarto". Aquí os dejo las reseñas en Diario de Sevilla y El Desmarque, gracias a los compañeros por ellas.
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